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Adios y gracias a "La Peseta"
Nuestra
entrañable unidad monetaria, LA PESETA, nació,
oficialmente, el día 19 de Octubre del año 1868. Desaparece, que no muere, el
día 31 de Diciembre del año 2001 a las 24,00 horas, para dar paso al EURO. Por tanto, ciento treinta y cuatro años nos ha acompañado en todo tipo de avatares, buenos y malos, un pequeño homenaje, desde esta página web, creemos se merece y sirva este pequeño artículo como tal. Nació
por Decreto-Ley de la fecha antes mencionada y tenía vigencia en todos los
dominios españoles de la época, estando dividida en cien fracciones iguales,
todas entre sí, que se denominaron Céntimos. Su
normativa se ajustó a la entonces llamada Unión
Monetaria Latina, según acuerdo tomado con
fecha 23 de Diciembre de 1865. El
Real-Decreto lo firmó el entonces Ministro de Hacienda DON
LAUREANO FIGUEROLA y es curioso y muy
interesante destacar que se creó como consecuencia de la creación que por
parte de Napoleón III, se
llevó a cabo de dicha Unión Monetaria Latina. Nos
preguntamos ¿fue un primer intento de crear una Unión
Europea?. Si lo fue, se comenzó por
unificar las monedas de las naciones que integraban esta Unión. Es decir, a
nuestro juicio, se partió de la premisa: UNION
MONETARIA PARA DAR PASO A UNION POLÍTICA. Era
necesario crear esta unidad monetaria para ingresar en esta Unión y ello dio
origen al nacimiento de nuestra PESETA. Pero nació
en tiempos políticamente borrascosos, puesto que la crisis política y económica
(tal vez económica y política) que azotaba en el año 1868, como consecuencia
del reinado de Isabel II,
desembocó, como siempre, en una revolución, la llamada GLORIOSA
REVOLUCION DE 1868, que provoca el exilio de la
reina, ya que Cádiz, una vez más, sale al paso
y en esta ciudad se lleva a cabo un Pronunciamiento Militar, con fecha 19 de
Septiembre de dicho año que encabezan los generales SERRANO Y PRIM y el
almirante TOPETE. Este Gobierno
Provisional, dirigido por estos altos jefes
militares, hace que se acuñe la primera PESETA el
día 5 de febrero del año 1869, llevaba el nombre de HISPANIA
y lleva acuñado el título de GOBIERNO PROVISIONAL. Como, realmente, se
omitía el nombre de ESPAÑA,
en ese mismo año fue sustituida por otra, de iguales características pero en
su anverso ya llevaba acuñado el nombre de nuestra nación. Los
diferentes regímenes políticos que fueron surgiendo desde entonces, hace que
nuestra PESETA, sufra
sus avatares, tal y como antes hemos indicado, siendo que en el reinado de AMADEO
I (1871-1873), aparece la moneda con valor de
cinco PESETAS, así como las fracciones de 1, 2,
5 y 10 céntimos (famosas "Perra Chica" la de 5 céntimos y "Perra
Gorda" la de 10 céntimos). Así
podríamos enumerar hasta llegar a los tiempos de la llamada II
República (1931-1939), donde aparece la famosa RUBIA. El período
de la Guerra Civil (1936-1939), modifica
el tamaño de la moneda y la calidad de los materiales que la componen, dada la
precaria situación económica que vivía ESPAÑA. En el Período
del Gobierno del GENERAL FRANCO (1939-1975), se
procede a fundir 2800 Toneladas de monedas de plata pero dificultades de tipo técnico
y económico hacen que se adopte aleaciones de un 90% de Cobre y un 10% de
Aluminio para poner en circulación nuestra unidad monetaria y basar en ella el Sistema
Monetario Español. No podemos dejar de mencionar la destacada labor que en todo
ello, siempre tuvo la FABRICA NACIONAL DE MONEDAS Y TIMBRES, que
incluso hoy ha fabricado monedas de 50 centimos de Euro para nuestro pais vecino
Francia. Una
vez constituida nuestra actual Monarquía
Constitucional, se acuñan nuevas unidades con
el anverso donde aparece la figura del rey JUAN
CARLOS I, y el Aluminio sustituye al Cobre. Es toda una vida de aventuras y desventuras y creemos que viene a cuento recordar a nuestro escritor JULIO CAMBA, nacido en la provincia de Pontevedra en el año 1884 y fallecido en Madrid en el año 1966, que escribió AVENTURAS DE UNA PESETA. Para
el recuerdo quedaran expresiones coloquiales como: "La pela, es la
pela", "Veinte duros", "Cien pelas"... Recordaremos
para finalizar aquel tetrasílabo de IRIARTE que
describe la agilidad de la ardilla y parafraseémosla aquí con la agilidad de
la PESETA, diciendo: TANTAS IDAS TANTAS
VUELTAS
Y REVUELTAS,
QUIERO “PESETA” ¿FUERON DE ALGUNA UTILIDAD?. Creemos que sí lo han sido y de mucha. Desaparece, pues lo viejo para dar paso a lo nuevo. YO, EL EURO. |