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No
supe cómo decirte...
No
supe cómo explicarte. O tal vez se me olvidó. Uno se acostumbra a los
parabienes del mundo virtual y acaba viviendo en una nube. Las cosas que tanto
sorprendían y agradaban al principio las hemos ido dando por habituales. Es
realmente difícil que al cabo de un tiempo te sorprenda algo en Internet y tal
vez por eso te acabas imaginando que todo el mundo ha visto lo que tú has visto
y ha vivido lo que tú has vivido. Cosas
como que la gente dedique todo su tiempo libre a poner cosas gratis en la red
(aunque sólo serían realmente gratis si la conexión fuera gratuita) para que
otros las disfruten, nos acaban pareciendo de lo más normal. Que podamos ver o
participar en acontecimientos en cualquier parte del mundo son cosas tan
"normales" que parece que carezcan de importancia una vez sumidos en
esta vorágine que llamamos Ciberespacio. Será
por ese costumbrismo que ahora resulta difícil tratar de recordar en cuatro
palabras y menos tiempo lo que realmente representa o vale la Red. Lo que
estamos a punto de perder. En
mi casa, hace tiempo que dividimos la Red en "las tres Cés":
Comunicación, Contenido y Creación o Creatividad. De hecho, ese es el futuro
marcado sobre lo que albergará un día nuestra aldea virtual. La
Comunicación puede ser el más sorprendente de los tres "espacios" y
el que a más gente pueda afectar. Pensar que te puedes comunicar con amigos o
familiares que tienes al otro lado del mundo varias veces al día sin alterar tu
ritmo normal de vida es -si lo vives- sencillamente escalofriante. Puedes
comunicarte con varios de ellos en poco tiempo y les puedes decir algo a todos a
la vez. Cosas que, como decía, hoy nos resultan "asumidas", hace sólo
cinco años eran impensables. Aunque resulte triste pensar que disponemos de
tecnología suficiente para que esa comunicación vaya acompañada de la voz y
la imagen, pero que no es aplicable porque las operadoras reducen
deliberadamente el ancho de banda para que la comunicación interurbana e
internacional siga siendo, además de una fuente de ingresos sobrevalorada,
privilegio de unos pocos. Si por Internet puede hacerse, el coste debe de ser el
coste de Internet, y si el resto de instalaciones se quedan obsoletas es un
problema de evolución de la tecnología. Pero la telefonía y la transmisión
de datos por IP deben de convertirse en un derecho universal. El
Contenido, aquello que inspiró a un grupo de personas para crear una
herramienta sencilla de forma que
fuese trivial poner la información alcance de cualquiera en cualquier lugar del
mundo (la WWW y sus páginas), es el menos desarrollado por el momento. Durante
siglos, la Gran Biblioteca de Alejandría acumuló el saber de toda la
humanidad. Sólo el tener referencias de algunas cosas que había ahí produce vértigo.
Pues bien, todo aquello, todo el saber del mundo antiguo, cosas que hemos vuelto
a aprender después y cosas que todavía no hemos re-aprendido se perdió. Lo
de menos es casi el motivo. Cuando los administradores de la Biblioteca
empezaron a plantearse que aquello era "patrimonio universal" al
estilo de la época y comenzaron a difundir el conocimiento entre el
"vulgo". A enseñar, a culturizar. Los poderes fácticos del momento
(lo que hoy serían las operadoras y los ministerios de fomento, cultura,
etc...) sencillamente destruyeron la Biblioteca y a su bibliotecaria. Hace
unos años, un niño escribía un cuento. Eran los "deberes" del
colegio. El niño descubría que le gustaba aquello. Se entusiasmaba con la idea
y vivía durante unos días o unas semanas dedicado a ello. Una vez terminado lo
llevaba al colegio, se lo enseñaba a sus padres. Probablemente, lo tratase de
hablar con sus amigos, con sus compañeros de colegio. Pero no siempre es fácil
en un entorno tan reducido encontrar a otros con sus gustos o inquietudes. Una
vez "hechos" los deberes, lo más probable es que ante la falta de
interlocutores, el niño abandonase la afición. Esta es la verdadera soledad
del siglo XX. La de la persona encerrada en su círculo de conocidos del mundo
real tantas veces insuficiente. Hoy,
un niño escribe un cuento. Lo mismo, a partir de una cierta edad, su padre, o
en la casa ponen ese cuento en una página de Internet. Y otros niños pueden
leer ese cuento, escribir al niño y decirle lo que les ha parecido. Pueden
intercambiar ideas. El niño de repente, tiene ese "alguien con quién
hablar" y lo tiene al instante o puede elegir entre leer su
"correo" y contestar cuando termine los deberes. Cuando escriba el próximo
libro, lo hará después de haber intercambiado opiniones con un montón de
gente. Sabrá lo que les ha gustado más y lo que menos. Tendrá una audiencia
mayor que la de su soledad a quién dirigirse. Habrá leído los cuentos de
otros niños a través de Internet y lo más importante, disfrutará haciéndolo.
Es posible que el siguiente paso sea hacer un cuento entre varios amigos. La
Creatividad es la guinda del pastel. Si puedes comunicarte, si puedes acceder al
conocimiento mundial y mientras lo haces tus ojos lo agradecen o alguien es
capaz de arrancar una sonrisa de tus labios, la cosa marcha bien. El
mundo real está muy limitado. Principalmente por las barreras que nosotros
mismos ponemos a nuestra imaginación. Vivimos entre limitaciones, auto censura;
ya no es lo importante que otros nos limiten, sino que pensando en que nos van a
limitar, nosotros mismos nos cerramos las puertas. En
la Red no hay puertas, aunque algunos traten de ponerlas. Si en un momento dado
te preguntas ¿por qué no? la respuesta surge de inmediato y la consecuencia es
una creación nueva. Elegir entre hacer las cosas como todos, como siempre, o
dar rienda suelta a tu imaginación resulta sencillo. Darte
cuenta de que estás en otro mundo, que eso del "Mundo Virtual" no es
una forma de hablar, sino que realmente estás viviendo otra vida (u otras) y
empezar a crear es todo uno. Puedes construir mundos a tu medida. Rincones para
perderte o plazas dónde reunirte y van a ser como tú quieras. La imaginación
está sólo limitada por la imaginación y cuando llegas a una página, hay cien
formas de que te muestre su contenido y hay cien formas de comunicarte con el
autor y con otros visitantes. El
simple hecho de que esas páginas sean originales, estén cuidadas, te atraigan,
es una forma de llegar a los otros dos espacios (Comunicación y Contenido) y de
dejar crecer el tercero: la Creación. ¿Por qué poner normas a cómo presentar
la información si lo importante es que la información esté accesible fácilmente
para cualquiera? Por eso hay gente que se estruja el cerebro para crear cosas
nuevas que además den un servicio y sobre todo, que los destinatarios de dicho
servicio pasen buenos momentos mientras lo utilizan. Volviendo
al principio, tal vez no supe cómo decirte lo que era Internet. No es fácil.
Al cabo de un buen puñado de líneas escritas no creo haber mencionado ni una mínima
parte de las "maravillas" de la Red y al fin y al cabo son
"mis" maravillas. Las cosas que a mí me han gustado y que para otros
seguramente habrá otra escala de prioridades. Probablemente
por ese habituarse hasta hacer de lo virtual lo cotidiano, resulta tan difícil
explicar estas cosas al que aún no ha salido del mundo real. Nuestra gran
asignatura pendiente. Difundir y explicar Internet con la imagen que tiene de él
el que lo ha vivido y no la confusa e inexacta de los medios "clásicos"
de información (televisión, radio, prensa...) No
pude transmitiste la idea de que todo esto se está perdiendo, de que puede
desaparecer. Porque no supe cómo decirte lo que nos jugábamos... Pero tú estás
leyendo esto. No en el mundo real sino en el virtual. Tú estás aquí y sabes
por qué. Tienes tus motivos para estar y eso es exactamente lo que puedes
perder. Eso y algunas cosas más que todavía no conoces o que ninguno
imaginamos. Cuando
un puñado de entusiastas de Internet deciden salir al mundo real y viniendo
desde los más variados puntos de la geografía agarran una pancarta con un
"Internet Universal y Asequible" y un montón de mensajes y se dedican
a enseñárselo a todos los que se encuentran; si un internauta es capaz de
"jugársela" acercándose al presidente del gobierno y echarse la mano
al bolsillo delante de sus guardaespaldas para entregarle una de esos mensajes,
lo más importante no es que sean unos pocos o una multitud. Es que *tú* estés
ahí. Simplemente para decir que sabes lo que tienes, que lo valoras y que no
quieres que se pierda. Si lo sigues dejando en manos de otros es posible -es
*muy* posible- que lo acabes perdiendo. Que lo perdamos todos. El
título de este comentario pertenece a una canción de Joaquín
Sabina cuyo estribillo repite una y otra vez: "¡Que nadie va a
ayudarte si no te ayudas tú un poco más!". Es
posible que todos estos sueños desaparezcan. Que lo que quede de Internet de
aquí a no mucho tiempo sea más una pesadilla comercial que el mejor de
nuestros sueños. Pero si al final no fuera así. Si esto es sólo el comienzo
de lo que aún no somos siquiera capaces de imaginar. Si llega un día en el que
miramos a la Red como algo nuestro que cambió nuestras vidas. Al recordar estos
tiempos difíciles, sólo de nosotros va a depender que podamos decir "Yo
estaba entonces" o "*Yo* estaba *allí*". ¡El futuro depende de
ti... ahora! Oscar Colmenárez |