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CORDOBA:
LA CIUDAD SULTANA: Hablar
de la ciudad de Córdoba,
es hablar de una de las ciudades andaluzas que más sabor árabe guarda en sus
monumentos, calles y plazas. El
Río Guadalquivir,
la cruza y divide en dos, al igual que lo hace con Sevilla.
Navegable en tiempos de la invasión romana, ahora, deja transcurrir sus aguas
hacia el Océano Atlántico
y forma parte de la Cuenca Media del
Guadalquivir. Sierra
Morena, La Campiña o Valle Bético y la Sierra Sub-Bética,
conforman su superficie provincial. Su clima es Mediterráneo-Continental, con inviernos que suelen ser fríos y veranos altamente calurosos y primaveras y otoños templados. Valles
cruzados, suelos blandos y áreas de terreno pizarroso y graníticos, lo
conforman. Lo contrastan otras zonas de vegetación, jaras, lentiscos y madroños
que le dan un carácter salvaje y masivo que acoge una actividad pastoril lanar
y porcuno que se cobijan bajo los frondosos parajes llenos de alcornoques y
encinas. Cerro
Muriano, ofrece riqueza minera y Los
Pedroches ofrece agricultura y ganadería
importantes. La
minería de hulla en Valle de Guadiato,
el carbón en Peñarroya-Pueblonuevo,
dan
origen, en su tiempo, a industrias de fabricación de abonos, papel y
fundiciones metálicas. La
zona llamada El Valle,
regada por el Río Guadalquivir,
ofrecen tierras fértiles de algodón, cereales, hortalizas y se completan con
grandes rebaños de ganado vacuno. La
Campiña, llanura aunque modelada por
suaves ondulaciones, favorece la existencia de vegetación herbácea que
alimenta al ganado caballar y vacuno y que se alterna con campos sembrados con
cereales, leguminosas y algodón. Es, pues, la fuente de la fecundidad
cordobesa. La
vida agrícola es intensa y abundan los viñedos(Moriles
y Montilla), olivares, cereales y arboledas
frutales. La
actividad agrícola constituye, por tanto, la actividad principal de la
provincia cordobesa y la actividad minera la complementa. La
capital, propiamente dicha, está situada, principalmente, en la margen derecha
del río que la recorre con un caudal tranquilo y sereno y amplios meandros
siendo, que sobre uno de ellos se asienta el famoso Puente
Romano, reliquia de la invasión romana,
que aún perdura y que era la terminal de navegación en esa época. Córdoba,
ciudad, nace de la instalación de una colonia romana de tiempos de Claudio
Marcelo y no podemos olvidar que en ella nació
Séneca y Lucano. Pero es en
el siglo IX, cuando el primer Emirato Omeya,
la convierte en su capital y en el siglo X, pasa a ser el conocido Califato
de Córdoba, rivalizando con Constantinopla,
Damasco y Bagdad. Por ello, sus calles de trazado irregular y desordenado sin frecuentes plazas y con estrechos pasadizos, algunos sin salida, la conforman y da ese sabor inconfundible de la cultura árabe. Se
reconquistó en 1236 y se comenzó a urbanizar con calles más anchas y la
población musulmana fue sustituida por navarros, leoneses y castellanos. Su
población fue evolucionando progresivamente y aumentando y actualmente es una
ciudad con grandes avenídas, modernos y amplios parques, centros comerciales y
desde luego de gran atracción turística. Sus
monumentos principales son, a modo de ejemplos: La
Mezquita, Puente Romano, Convento del Carmen Calzado, Iglesia de San Pedro,
Iglesia de San Lorenzo y Antigua Colegiata donde
se encuentran los sepulcros de los reyes Fernando
IV y Alfonso XI. No
podemos dejar de mencionar las ruinas de Madinat-Al-Zahra,
recientemente descubiertas en su totalidad y reparadas. Es
centro universitario y cuna de los insignes Averroes,
Maimónides, Obispo Osio, Juan de Mena, Góngora, Duque de Rivas, Juan Valera y
Gonzalo de Córdoba (El Gran Capitán). Podemos finalizar diciendo la famosa frase que define a la ciudad monumental: “CADA
PIEDRA TIENE SU HISTORIA, CADA BARRIO SU TRADICIÓN Y CADA ESQUINA SU
LEYENDA”. |