Granada
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WASHINGTON IRVING: 

LA ALHAMBRA DE GRANADA.

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    En el año 710 de la Era Cristiana, en el Sur de la Península Ibérica, entre la zona de la actual Tarifa y Algeciras, a la altura del Estrecho de Gibraltar, desembarcaron los musulmanes que sin encontrar gran resistencia por parte de los habitantes de esta zona, avanzaron hacia el interior de la misma, comenzando, con ello, la Invasión Musulmana de lo que hoy es la Nación Española.

    Con el tiempo, se fueron formando los llamados Reinos de Taifas, auténticos feudos provinciales, dependientes del llamado Califato de Córdoba.

    Granada, fue uno de los más importantes Reinos de Taifas y lógicamente, la cultura musulmana, arraiga en los habitantes de estos territorios, por ellos invadidos. Es la época de Mío Cid, es la era en la que la península ibérica, resurge al cristianismo y tiende una mano al resto de los reinos europeos.

    Es época de festines, crímenes y pasiones, época de poesía, que recuerdan a las repúblicas italianas.

    Aún, cuando el Imperio Almohade se va deshaciendo poco a poco, el Reino de Granada, se va sosteniendo, tal vez, por su situación orográfica, aún cuando las huestes cristianas del Rey Sancho IV, en sus continuos ataques, consigue arrebatarle Tarifa en el año 1292 y luego, el Rey Alfonso IX, le arrebata, también, Algeciras en el año 1344.

    Los Zegríes y los Abencerrajes, en sus luchas internas, debilitan este Reino de Granada y finalmente, los Reyes Católicos finalizan la Reconquista del territorio ibérico, haciendo rendirse, al entonces, Rey de Granada, BOABDIL EL CHICO, el día 6 de Enero de 1492. Llorando, hace entrega de las llaves de Granada a los Reyes Católicos y su madre, Zoraya, mujer de fuerte carácter, le dice, entonces, la lapidaria frase de: "LLORA COMO MUJER, YA QUE NO SUPISTES DEFENDERLA COMO HOMBRE".

    La Alhambra fue fundada en el año 1238 y su nombre, en árabe, significa FORTALEZA BERMEJA. Realmente, era una Alcazaba, es decir, una gran fortaleza, protegida por grandes muros y torres, asentada en un cerro.

    Desde que los Reyes Católicos se hicieron cargo de ella, estuvo bajo su mandato y el de sus sucesores, pero, realmente, viviendo un largo letargo y habitada por familias gitanas, que se refugiaban en ella.

    Fue en el año 1832, cuando se edita, en Londres, por ves primera, la edición de CUENTOS DE LA ALHAMBRA, escrita por Washington Irving. Pero es en el año 1857, cuando dicho personaje, amplia su obra y la vuelve a editar, describiendo, su viaje y estancia en dicha fortaleza en el año 1829, plasmándola, luego en la obra antes mencionada, que vuelve a darle vida y universalidad.

    Son muchos los artistas que a partir de entonces, se instalan a vivir en La Alhambra, creando ese ambiente de embrujo y encantamiento que, desde entonces, la envuelve. Pero, insistimos, fue este romántico viajero de nacionalidad norteamericana, quien le da una fama imperecedera, en el Siglo XIX.

    Porque fue un viajero, Washington Irving, quién llegó a Granada en la primavera del año 1829. Naturalmente, este viajero era Washington Irving.

    La Alhambra, entonces, habitada por gente modesta, se encontraba, como ya hemos dicho abandonada y ellos, eran sus guardianes.

    Cuando el autor de CUENTOS DE LA ALHAMBRA, descubre el espectáculo de abandono en que se encuentra la vieja alcazaba, enmudece asombrado y la define como La Fortaleza De La Cristiandad y llama a los habitantes del regio recinto Hijos De La Alhambra y los ve felices, lo son, porque pueden gozar de las noches estrelladas, del canto de los pájaros de sus embrujadoras auroras.

    Nacido en New York en 1783, es uno de los primeros escritores norteamericanos y su popularidad se expande con celeridad.

    Hay diferentes facetas en su vida literaria pero, realmente, destaca por sus dotes de historiador y biógrafo. Diríamos que es un auténtico historiador romántico, pero sin llegar a someterse al normativismo literario que destaca esta época.

    Es hombre cosmopolita y viajero y convierte la historia en leyenda. Es en España, precisamente, el escritor que hace llegar a su nación la historia contemporánea de nuestra nación y literariamente, acerca la nación norteamericana a la española. Acerca una nueva civilización a una ya vieja civilización.

    Pero es de tener en cuenta que toda obra histórica, con el paso del tiempo, envejece y se pierde en el olvido, en las escritas por Washington Irving, sin embargo, perdura y pervive.

    En esta que nos ocupa, la época musulmana de la Península Ibérica, la obra de éste historiador, llamada Crónica De La Conquista de Granada, que data del año 1829, demuestra su interés por los temas del Islam. No es ni más ni menos que THE ALHAMBRA: A SERIES OF TALES AND SKETCHES OF THE MOORS AND SPANIARDS. Luego, universalmente divulgado con el título de CUENTOS DE LA ALHAMBRA.

    Esta obra histórico literaria, acoge una doble vertiente. Por una parte, la narración de cuentos y esbozos que compendian el lado árabe y por la otra la que acoge la narración de los cuentos y esbozos del lado español. Sin embargo, nunca, deja de ser el centro de la obra, el propio monumento de la La Alhambra. Podemos decir que es único en su estilo.

    La narración es amena y comienza relatando su viaje desde Sevilla hasta Granada. Una vez, en la alcazaba, se pone en contacto, en forma real y directa, con el mundo que allí se encuentra y le rodea. Surge en su mente, reflexiones sobre el pueblo árabe hacia el que expresa sus simpatías. Su propia estancia en la fortaleza, le hace recordar que es producto de una civilización, que fugazmente pasaron por nuestra tierra, pero que dejaron una huella que perdura en el tiempo.

    Así, se dice que sólo La Alhambra viva puede dominar a esa otra Alhambra muerta en el tiempo. Realmente, existe un secreto en el autor de la obra. Este secreto es que él dejó que a través suya, fuese La Alhambra, quien pudiese expresarse, tal y como era en ese tiempo.

    De ahí, que estos relatos hayan permanecido intactos y vivos y seguirán, sin duda, a lo largo de épocas y siglos venideros.

    Lo maravilloso de estos Cuentos de La Alhambra, es que su autor no inventa relato alguno, todos son reales, producto de su convivencia con los personajes que en esos tiempos la habitaban, por lo que se puede decir que tiene como base los hombres antes citados, a sus mujeres que le relatan historias o leyendas legendarias que engrandecen y embellecen la verdadera historia que él trata de narrar.

    Según Washington Irving, el pueblo español, tiene una cierta tendencia oriental hacia las leyendas y cuentos, quizás, según él, producto de la escasa formación y de la sencillez del mismo. La incomunicación en que viven hacen renacer en ellos las fantasías y narraciones antes mencionadas.

    Pero quizás, toda leyenda, en su fondo, tenga una realidad más o menos histórica y le hace ver que La Alhambra es un palacio encantado y encantador.

    Podemos decir que los personajes reales con los que convive en dicha alcazaba, son fuentes de las cuales él toma, directamente, los cuentos e historias que componen su magnifica obra histórico literaria.

    Es capaz de darle un cierto estilo romántico a la vez que un atractivo pintoresco y dinámico. Dibuja a sus habitantes y los envuelve en la rica policromía e iconografía que es capaz de ofrecerle el palacio, tal vez, en sus muy especiales atardeceres.

    En definitiva, podemos concluir diciendo que es un libro histórico literario, con sabor romántico, con las ilustraciones de los dibujos realizados por el autor que dan un movimiento gráfico a sus relatos y que dan vida a La Alhambra que enamora, para siempre, a todos aquellos que la visitan.