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SEVILLA:
CIUDAD HISPALENSE: Dice
el sabio refranero español que: QUIEN NO HA
VISTO SEVILLA, NO HA VISTO MARAVILLA. Realmente, visitar
Sevilla, es visitar una ciudad
con gran historia del pasado andaluz, con un gran sabor y arraigo árabe,
propio del llamado Al Andaluz. Es
evidente que su fama turística y de bella ciudad ya rebasaron las fronteras
españolas y es raro aquél turista, aquél extranjero que no ha oído hablar de
Sevilla. En
cierta forma, podríamos decir que el paisaje orográfico de la provincia
sevillana, está compuesto por una prolongación del cordobés con estribaciones
de Sierra Morena,
Valle del Río Guadalquivir y
últimas estribaciones de la Cordillera Sub-Bética. Su
clima es extremadamente caluroso, en verano e inviernos, generalmente,
templados. Actualmente,
es la capital de la Región Autonómica Andaluza
y centro, por tanto, administrativo de la misma, con gran desarrollo turístico
y también industrial. Siendo, naturalmente, la agricultura, parte importante,
de su tejido productivo. Sevilla,
como ciudad, propiamente dicha, está bañada y dividida por el paso del
Río Guadalquivir,
navegable hasta el mismo centro de la ciudad para buques medianos y su puerto
tiene actividad comercial considerable. Es
patria de emperadores romanos como fueron Trajano
y Adriano y restos romanos de importancia,
quedan conservados como reliquias valiosísimas, tal y como es, por ejemplo, las
conocidas Ruinas de Itálica. Fue
reconquistada a los árabes, en el año 1248, por el rey Fernando
El Santo, llegando, incluso a ser
residencia del rey Pedro El Cruel. Pero,
su florecimiento lo tiene en el Siglo XVI, cuando se constituye en ella la
llamada Casa De La Contratación, que
centraliza toda la contratación del renaciente comercio existente en esa época con las Indias
Occidentales. Ya,
en el año 1594, tenía una población que ascendía a 100.000 habitantes y
progresivamente va engrandeciéndose, generando un valiosísimo legado cultural
y monumental. Son los Los Reinos De Taifas, los que le dan su importancia que podemos llamar ya, perenne. Así,
en la época almorávide se construye la Torre
del Oro y la Mezquita
Mayor cuyo
“alminar”, forma lo que hoy se conoce, mundialmente, como La
Giralda, siendo el famoso Patio
De Los Naranjos, uno de los restos de esa mezquita.
Los Alcázares Reales, La Catedral, El Hospital De La Sangre, La Universidad, El
Hospital De La Caridad, El palacio Episcopal De San Telmo, Casas Particulares,
El Palacio De Cristóbal Colón, son, a modo de ejemplos, monumentos inherentes a la ciudad. Barrios
tan típicos como Triana,
Santa Cruz, parques
como el de Maria
Luisa, calles
como Sierpes,
Avda. Queipo De Llano, Ronda De Capuchinos, son pasajes típicos e inolvidables de la ciudad,
sin poder olvidar el famoso puente levadizo llamado Puente De San Telmo,
que permite cruzar el río, entre los diversos existentes que hay hoy día, pero
que es transitable para los buques que entran por el Canal existente antes de
arribar los buques a los muelles comerciales de la ciudad y por ello, levadizo. Es
centro universitario, como hemos dicho y administrativo de la Comunidad
Autónoma Andaluza y capital de la misma. Pero
no podemos finalizar esta breve descripción de Sevilla,
sin dejar de mencionar que su Catedral,
es su monumento más importante y que se acordó construirla, por acuerdo del
Cabildo, el día 8 de Julio de 1401, en manera tal, que dijeron que debería ser
de tal manera, QUE LOS QUE LA VIERAN ACABADA
LOS TUVIEREN POR LOCOS. Es
de estilo gótico, cubierta con bóvedas de crucería simple y hace de ábside
lo que, hoy se conoce, con el nombre de Capilla
Real. En
dicha capilla se conserva el cuerpo del Rey
Fernando El Santo. Por
supuesto, Sevilla,
es depositaria de obras de Murillo,
Valdés Leal, Herrera, Montañés y del Museo Arqueológico, donde
se guardan piezas y restos de esa famosa Itálica. Hagamos,
por último, honor a esas ruinas recordando unas estrofas que el inmortal Rodrigo Caro,
escribió en su Canción
De Las Ruinas De Itálica: “ESTOS,
FABIOS, ¡AY DOLOR¡ QUE VES AHORA CAMPOS
DE SOLEDAD, MUSTIO COLLADO,
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